Él es como, los que hace unos años,eran tus zapatos preferidos. Esos que fueses donde fueses siempre iban contigo. Esos que eran tan cómodos, tan bonitos; tan elegantes. Esos que duraron hasta desgastarse por completo. Hasta romperse. Esos que creías que nunca olvodarías; estabas segura de que nunca lo harías, de que nunca encontrarías unos zapatos como esos, tan cómodos, tan bonitos; tan elegantes. Pero derrepente eres consciente de todo el tiempo que ha pasado desde que ese par de zapatos abandono tu vida, tu rutina. Y es en ese momento en el que intentas descubrir dónde empezó todo. Si fue en la zapatería del ala norte o en la cafetería de al lado. Junto con aquel capuchino francés tan caliente o en el segundo estante de la sección de otoño.
Y es en ese momento en el que te das cuenta de que no lo recuerdas todo; de que no recuerdas nada. De que no vas descalza. De que has encontrado unos zapatos mucho mejores, más cómodos, más bonitos; más elegantes.
A lo mejor perdiste muchas cosas a lo largo del camino, sueños ilusiones y quizás alguien te rompió el corazón en mil pedazos, pero nunca la fe en ti mismo repítele a tu corazón que nunca es tarde, que siempre hay tiempo de empezar de nuevo, y vas a ver como empieza a latir con todas sus fuerzas.
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viernes, 2 de noviembre de 2012
All in my head.
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